Mary Mother Of God Schedule 

This weekend we celebrate life at all stages and so this weekend is designated as Respect Life Sunday. There is perhaps no more beautiful celebration than when parents bring their newborn child to the waters of baptism. Parents, godparents, family, and friends share in this sacrament with incomparable joy. For in baptism, we share in Christ’s death and resurrection, and through the outward signs of water and oil, are made children of God and given the hope of eternal life with Him.

“The death and resurrection of Jesus is the heart of our faith and the basis of our hope.”[1] Through our Lord Jesus Christ, our sins are forgiven, death is overcome, and life is victorious. “Hope dwells as the desire and expectation of good things to come, despite not knowing what the future may bring.”[2] Because of this Christian hope, we can face the unknown trials of life with faith rather than fear.

​We are called to be signs of hope to all people, especially those whose goodness, value, and dignity are undermined. As members of the Body of Christ, we carry this hope with us as we continue Jesus’ mission on earth. Pope Leo XIV encourages us, “How important it is that each and every baptized person feel himself or herself called by God to be a sign of hope in the world today.”[3]

“Hope does not disappoint, because the love of God has been poured out into our hearts through the holy Spirit that has been given to us.” Romans 5:5 Sadly, there is a devastating absence of hope today. We see this most profoundly in a sweeping disregard for human life in its most vulnerable forms and stages. Abortion and assisted suicide are products of hopelessness and despair. Yet even amid the increasing attacks on human life, we know that the “storms that buffet us will never prevail, for we are firmly anchored in the hope born of grace, which enables us to live in Christ and to overcome sin, fear and death.”[4]

We have been entrusted with a message of hope for the woman who finds herself unexpectedly pregnant or for the man diagnosed with a terminal illness. At these challenging moments, we must bring God’s presence, witnessing to His love, and inspiring a renewal of hope in those whose hearts are burdened. For “hope is born of love and based on the love springing from the pierced heart of Jesus upon the cross.”[5]

Having been “buried with Christ in Baptism, we receive in his resurrection the gift of a new life that breaks down the walls of death.”[6] Confident of God’s presence within us, may we share the Gospel of Life with those most in need of hope, knowing that “the grace of God precedes and accompanies his people as they press forward firm in faith, active in charity and steadfast in hope.”[7]

Taken from www.respectlife.org

Este fin de semana celebramos la vida en todas sus etapas y, por lo tanto, este fin de semana se designa como el Domingo del Respeto a la Vida. Tal vez no haya una celebración más hermosa que la de los padres cuando llevan a su hijo recién nacido a las aguas del bautismo. Padres, padrinos, familiares y amigos participan de este sacramento con una alegría incomparable. En el bautismo participamos de la muerte y resurrección de Cristo y, por los signos externos del agua y el óleo, somos hechos hijos de Dios y recibimos la esperanza de la vida eterna con Él.

​“Jesucristo, muerto y resucitado, es el centro de nuestra fe y la garantía de nuestra esperanza”.[1] Por nuestro Señor Jesucristo, nuestros pecados son perdonados, la muerte es vencida y la vida es victoriosa. “Anida la esperanza como deseo y expectativa del bien, aun ignorando lo que traerá consigo el mañana”.[2] Gracias a esta esperanza cristiana, podemos enfrentar las pruebas desconocidas de la vida con fe en lugar de temor.

Estamos llamados a ser signos de esperanza para todas las personas, especialmente para aquellas cuya bondad, valor y dignidad se ven socavados. Como miembros del Cuerpo de Cristo, llevamos esta esperanza con nosotros mientras continuamos la misión de Jesús en la tierra. El papa León XIV nos anima: “Qué importante es que cada bautizado se sienta llamado por Dios a ser signo de esperanza en el mundo de hoy”.[3]

“Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado”. Romanos 5,5 Lamentablemente, hoy en día existe una devastadora ausencia de esperanza. Vemos esto más profundamente en un desprecio generalizado por la vida humana en sus formas y etapas más vulnerables. El aborto y el suicidio asistido son producto de la desesperanza y la desesperación. Sin embargo, incluso en medio de los crecientes ataques contra la vida humana, sabemos que las “las tempestades nunca podrán prevalecer, porque estamos anclados en la esperanza de la gracia, que nos hace capaces de vivir en Cristo superando el pecado, el miedo y la muerte”.[4]

Se nos ha confiado un mensaje de esperanza para la mujer que tiene un embarazo inesperado o para el hombre a quien se le diagnostica una enfermedad terminal. En estos momentos difíciles, debemos llevar la presencia de Dios, dando testimonio de Su amor e inspirando una renovación de la esperanza en aquellas personas que tienen el corazón agobiado. Porque “la esperanza efectivamente nace del amor y se funda en el amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz”.[5]

Al haber sido “en el Bautismo, en efecto, sepultados con Cristo, recibimos en el resucitado el don de una vida nueva, que derriba el muro de la muerte”.[6] Confiados en la presencia de Dios dentro de nosotros, compartamos el Evangelio de la Vida con los más necesitados de esperanza, sabiendo que “la gracia de Dios precede y acompaña al pueblo que camina entusiasta en la fe, diligente en la caridad y perseverante en la esperanza”.[7]​

Taken from www.respectlife.org